Mi marido me dejó descalza frente a mi propia casa porque me negué a pagar los 2.850.000 pesos que sus padres exigían para mudarse con nosotros. ‘Cuando aprendas a apoyar a mi familia, podrás volver’, me dijo antes de cerrar con llave. A la mañana siguiente regresé con mis documentos en una carpeta. Entonces mi suegra hizo una pregunta que cambió por completo lo que yo creía saber sobre mi esposo.

Diego dejó de sonreír.

Parte 2: —¿Qué significa este espectáculo? —preguntó Diego.

Llevaba la misma camiseta arrugada de la noche anterior.

Andrea se adelantó.

—No es un espectáculo. Mi clienta viene a recuperar el acceso a una propiedad registrada a su nombre y a dejar constancia de lo ocurrido anoche.

Diego intentó cerrar parcialmente la puerta.

—Ella es mi esposa. Esta también es mi casa.

Andrea abrió su carpeta.

—Que sea su esposa no le da autoridad para impedirle entrar a su propia residencia.

Los agentes permanecieron cerca para evitar