Mi marido me dejó descalza frente a mi propia casa porque me negué a pagar los 2.850.000 pesos que sus padres exigían para mudarse con nosotros. ‘Cuando aprendas a apoyar a mi familia, podrás volver’, me dijo antes de cerrar con llave. A la mañana siguiente regresé con mis documentos en una carpeta. Entonces mi suegra hizo una pregunta que cambió por completo lo que yo creía saber sobre mi esposo.

de alguien molesto porque yo no obedecía.

—No vas a hablarles así a mis padres.

—Entonces tú no deberías haberles prometido vivir aquí sin hablar conmigo.

Hubo un silencio largo.

Esperé una disculpa.

No llegó.

Diego caminó hacia nuestra habitación.

Lo seguí y lo encontré sacando una maleta grande del clóset.

Empezó a arrojar mi ropa dentro.

—¿Qué haces?

—Vas a quedarte unos días con alguien más.

Me quedé mirándolo.

—¿Cómo?

—Hasta que entiendas qué significa estar casada. Cuando estés dispuesta a apoyar a mi familia, regresas.

Me acerqué a