Fingí estar arruinado después de un accidente y descubrí a mi esposa preparando las maletas a las 3 de la madrugada, mientras yo seguía en silla de ruedas. Me miró con desprecio: «No me casé para cuidar de un hombre sin dinero». No supliqué; llamé a mi abogado y ordené revisar mi coche. El informe de los frenos reveló algo mucho peor que su traición.

Pero la tranquilidad terminó cuando Julián regresó con noticias.

Había localizado el todoterreno que recogió a Victoria aquella madrugada.

Pertenecía a Sergio.

Además, el coche accidentado había permanecido la noche anterior en las instalaciones de la bodega, bajo responsabilidad de su socio.

Gabriel comprendió que la traición era mucho más profunda.

Días después, durante una sesión de rehabilitación, consiguió mover por primera vez los dedos del pie derecho.

Elena lloró de felicidad.

Al buscarle la medicación, encontró accidentalmente un extracto bancario entre su ropa.

Gabriel conservaba varios millones de euros.