versión.
El objetivo era convencer a los accionistas de que Gabriel ya no estaba capacitado para dirigir el negocio.
—Una lesión medular no te quita tu capacidad para decidir —le explicó Marta—. Y nadie puede apropiarse de tus bienes simplemente porque utilices una silla de ruedas. Pero quieren utilizar tu accidente para crear dudas y presionarte.
Habían convocado una junta extraordinaria para 12 días después.
Gabriel decidió asistir.
Sin embargo, había otro asunto pendiente.
Su madre.
Pilar Valcárcel tenía 79 años y vivía en una residencia privada cercana a Pamplona.