eso?
Sofía sonrió.
—Mi mamá.
—¿Y quién se la enseñó a ella?
La niña se encogió de hombros.
Luego tocó mi mejilla.
—No estés triste, señor Adrián. Mi mamá dice que llorar saca lo feo.
No me había dado cuenta de que tenía los ojos húmedos.
Veintisiete años antes, había visto a mi madre salir de mi habitación después de cantarme esa melodía.
Nunca volvió.
Mi padre me dijo que había muerto aquella noche durante un ataque relacionado con gente que quería hacerle daño a nuestra familia.
Crecí odiando enemigos