Volví antes de tiempo y encontré a una niña de 3 años lavando mi camisa. ‘Mamá está enferma, pero no podemos perder el trabajo’, me dijo. Iba a llevarla con su madre cuando empezó a tararear la canción que la mía cantaba antes de morir , hace 27 años. Entonces la niña dijo algo que ningún extraño podía saber kara.

sin rostro.

Sofía volvió a levantar mi camisa.

—¿Lo hice bien?

—Perfecto.

Era mentira. La mancha parecía peor.

Ella sonrió satisfecha.

Entonces dijo:

—Mi mamá canta esa canción cuando sueña con tu mamá.

La miré fijamente.

—¿Qué dijiste?

Sofía señaló hacia el pequeño departamento del fondo, donde Lucía vivía con ella.

—Mamá conocía a la señora de tu foto.

Sentí frío.

En mi biblioteca había una sola fotografía grande de mi madre.

—¿Cómo la conocía?

Sofía bajó la voz, como si estuviera contando algo prohibido.

—Mamá dice que mi abuelita