Volví antes de tiempo y encontré a una niña de 3 años lavando mi camisa. ‘Mamá está enferma, pero no podemos perder el trabajo’, me dijo. Iba a llevarla con su madre cuando empezó a tararear la canción que la mía cantaba antes de morir , hace 27 años. Entonces la niña dijo algo que ningún extraño podía saber kara.

—Sí.

—Quiero saber por qué.

Tardó varios segundos en responder.

—Mi apellido antes de casarme no era Mendoza.

—¿Cuál era?

—Salazar.

Conocía ese apellido.

Marta Salazar había trabajado en casa de mis padres.

Desapareció justo después de la muerte de mi madre.

Todos dijeron que había regresado a Zacatecas.

—Marta era tu madre.

Lucía asintió.

—Yo tenía 4 años cuando pasó.

Me incliné hacia ella.

—¿Estabas en esta casa aquella noche?

—Sí.

La habitación pareció encogerse.

Lucía respiró lentamente.

Recordaba lluvia.

Una discusión.

Su madre escondiéndola en una despensa y