Mi exmarido pagó una fortuna por el brazalete de mi madre para regalárselo a otra mujer… y tres años después quiso que volviera con él

noche los saqué.

Siete pequeños zafiros.

Tres fragmentos de platino.

Una parte del cierre.

Todo lo demás se había perdido.

—Quiero hacer algo —dije.

Julian miró la caja.

—¿Qué?

—No reconstruirlo.

—Bien.

—Quiero terminarlo.

Frunció el ceño.

—¿Cuál es la diferencia?

Miré los fragmentos.

—Reconstruirlo sería fingir que nunca se rompió.

Tomé una piedra.

—Terminarlo significa aceptar que ahora la historia incluye esto.

Julian sonrió ligeramente.

—Entonces dibuja.

Lo hice.

Toda la noche.

La nueva pieza tardó cinco meses.

No quería apresurarla.

Utilicé los fragmentos originales.

Añadí oro blanco.

No