quererla.
No respondió.
—La aventura fue solo la parte que pude fotografiar.
Sus ojos se humedecieron ligeramente.
—Isabella…
—¿Sabes cuándo empezó realmente?
—No.
—Cuando empezaste a presentarte como si nadie te hubiera ayudado.
»Cuando dejaste de decir “nosotros”.
»Cuando empezaste a utilizar mis contactos como si siempre hubieran sido tuyos.
»Cuando cada cosa que yo había aportado se convirtió, en tu versión de la historia, en una prueba de que tú eras suficientemente brillante para obtenerla.
Ethan bajó la mirada.
—Y yo te dejé hacerlo porque pensé que proteger tu