Dos días antes de casarme gané la lotería. Esa noche mi prometido quiso regalarle mi casa a su hermano

boda es mañana.

—Ya no.

Su rostro cambió.

—¿Qué hiciste?

—Cancelé la cita.

—Sin hablar conmigo.

Me quedé mirándolo.

—¿Quieres repetir esa frase?

Se dio cuenta de la ironía.

—Esto es diferente.

—Sí. Yo cancelé una cita. Tú decidiste dónde iba a vivir después de casarme.

—Podíamos alquilar algo mejor.

—Entonces alquila algo mejor para Kevin.

Su mandíbula se tensó.

—No puedo permitírmelo.

—Exactamente.

Silencio.

—Querías ayudar a tu hermano con algo que no era tuyo.

—Íbamos a ser marido y mujer.

—Eso tampoco habría convertido mi herencia en tu