«¡Ni siquiera sabes leer!» —se rió el juez en la sala del tribunal… hasta que el conserje se puso de pie y lo puso en su lugar.

un trato solamente porque el terreno había subido de valor.

Adriana figuraba como testigo porque había presenciado una conversación y una entrega de sobres dentro del edificio. Pero también había ayudado a Lorena a organizar documentos que Celia le permitió revisar.

Montiel la observó desde su lugar, sin reconocerla.

Su abogado, Ramiro Funes, pidió la palabra.

—Estamos convirtiendo una disputa documental en un espectáculo basado en lo que cree haber visto una empleada de limpieza.

Lorena objetó la descalificación. Cárdenas pidió orden, aunque enseguida hizo aquella pregunta sobre el cloro.