Fui a regañar a mi hija por «malgastar» mi dinero y descubrí que la registraron como pobre: un recibo bancario destapó la trampa

Porque mi madre me llamaba y mentía.

Recordé una conversación.

Teresa aseguró que Mariana había gastado cuatro mil pesos en videojuegos.

Yo marqué furioso.

—¿Sabes cuánto trabajo para mandarte ese dinero?

Mariana intentó explicarse.

—Papá, yo no…

—No quiero excusas.

Le colgué.

Ahora me daban ganas de arrancarme aquella escena de la cabeza.

Entramos al salón.

Cuando Mariana me vio, dejó caer el lápiz.

No corrió hacia mí.

Retrocedió.

Solo un paso.

Pero suficiente para destruirme.

—Papá…

—No voy a regañarte.

Bajó la cabeza.

—Perdón por la computadora.

—¿Dónde está