pruebas.
Fui al banco.
Pedí cinco años de movimientos.
La suma me mareó.
Había transferido casi tres millones de pesos.
No todo era exclusivamente para Mariana. Parte correspondía a gastos de la casa y otra parte era ayuda directa para mi madre.
(Continúa leyendo en la siguiente página)
Pero aun descontando eso, faltaba una cantidad enorme.
El primer movimiento extraño fue una transferencia de cuatrocientos cincuenta mil pesos a mi hermano Ricardo.
Lo llamé.
—¿Mamá te dio dinero para el enganche de tu departamento?
Hubo silencio.
—Sí.
—¿Sabías que salió