Fui a regañar a mi hija por «malgastar» mi dinero y descubrí que la registraron como pobre: un recibo bancario destapó la trampa

—Y yo pagué cada mes para que no le faltara nada.

—¿Crees que criar a alguien solo cuesta dinero?

—No. Pero si no querías hacerlo, podías decírmelo.

Su rostro se endureció.

—Tú estabas muy cómodo viajando mientras yo me quedaba aquí.

Aquello dolió porque contenía una parte de verdad.

—Sí —dije—. Me equivoqué al estar lejos tanto tiempo. Esa responsabilidad es mía. Pero mi error no convierte en tuyo el dinero de Mariana.

Mi madre miró a mi hija.

—Ella siempre fue difícil con