PARTE 2: LA LLAVE QUE REVELÓ EL SECRETO DE MI PADRE

Miré la llave oxidada en la mano de mi padre y sentí que todo lo que creía saber sobre mi familia empezaba a romperse.

Durante años pensé que mi padre era un hombre simple.

Un hombre que trabajaba con madera, que llegaba a casa con las manos llenas de cortes pequeños y olor a barniz.

Un hombre que nunca hablaba de sus problemas porque siempre decía:

—Mientras tengamos una casa y estemos juntos, tenemos todo lo necesario.

Pero aquella noche, parado frente a mí bajo la luz débil del jardín,