Durante las siguientes horas descubrimos algo que confirmó mis peores sospechas.
Derek y Verónica habían creado una red de documentos para aparentar que mis padres voluntariamente les habían entregado el control de sus bienes.
Pero había un problema.
Uno que ellos no conocían.
Las firmas no coincidían.
Inez colocó varios papeles sobre la mesa.
—Manuel, Carmen, necesito preguntarles algo.
Mi madre se sentó nerviosa.
—¿Qué?
—¿Firmaron estos documentos en esta casa?
Mi madre miró las hojas.
Después negó.
—No.
—¿Dónde?
—En la oficina de Derek.
Inez tomó nota.
—¿Había un