lo sucedido.
—¡Quiero hablar con Clara!
La detective respondió con firmeza.
—Ella no desea recibirlo.
Hubo un silencio.
Después Adrian pronunció algo que me heló la sangre.
—Vanessa desapareció.
Abrí los ojos.
La detective preguntó:
—¿Qué quiere decir?
—No contesta mis llamadas. Su apartamento está vacío.
Sentí un escalofrío.
Vanessa había desaparecido justo cuando comenzaban a descubrirse las contradicciones de su historia.
Pero aquella no fue la única sorpresa.
A la mañana siguiente, Margaret llegó con una carpeta.
Dentro había contratos, correos electrónicos y fotografías.
Me mostró una imagen tomada