Mi ex tiró mi ultrasonido y dijo que el bebé era de otro… cinco años después conoció a sus trillizas en el aeropuerto

segunda.

Un tren eléctrico.

La tercera.

Una bicicleta.

Cerré.

—Devuélvelos.

Santiago parecía ofendido.

—Son regalos.

—Son culpabilidad con moño.

Silencio.

—¿Qué llevo?

Le entregué tres libros para colorear que había comprado yo.

—Esto.

—Cuestan ciento veinte pesos.

—Excelente.

—Cada uno.

—Vas aprendiendo.

Suspiró.

—Esto va a ser difícil.

—La paternidad suele serlo.

Las niñas llegaron con Teresa.

Lucía corrió hacia los columpios.

Sofía pidió helado inmediatamente.

Valentina observó a Santiago.

Siempre había sido la más cautelosa.

Él se agachó.

No demasiado cerca.

—Hola.

—Hola.

—Traje esto.

Le mostró el libro.