Vecinos.
Lo miré.
—La familia también puede construirse.
El mensaje llegó.
Asintió.
—Lo sé.
La primera persona de su familia que intentó intervenir fue su madre.
Ofelia Vega.
Me llamó al día siguiente.
No saludó.
—Necesito conocer a mis nietas.
Cinco años sin una llamada.
Cinco años.
—No.
Silencio.
—¿Cómo dices?
—No.
—Elena, no seas vengativa.
Sonreí.
Ahí estaba la mujer que recordaba.
—No es venganza.
—Son sangre de nuestra familia.
—También eran sangre de su familia cuando estaban dentro de mí.
Calló.
—Santiago nos dijo que el embarazo…
—Santiago