entendido.
Primero escribió cartas.
No a las niñas.
A mí.
La primera era defensiva.
No respondí.
La segunda menos.
La tercera decía:
Creí proteger a mi hijo cuando alimenté su sospecha. Ahora entiendo que lo único que hice fue ayudarlo a destruir una familia antes de saber si existía algo que proteger.
La cuarta:
No tengo derecho a exigir que las niñas me conozcan. Si algún día considera que no les hará daño, agradeceré la oportunidad.
Hablé con Santiago.
Después con la psicóloga.
Finalmente acepté.
Ofelia llegó sin regalos.
Eso