hablar mañana.
—Bien.
Al día siguiente negociamos cuatro días en Colorado.
Yo tenía acceso a toda la información.
Las niñas fueron.
Regresaron felices.
Eso era una relación sana.
No ausencia de conflicto.
Ausencia de miedo dentro del conflicto.
La primera vez que volvimos a besarnos fue horrible.
No técnicamente.
Emocionalmente.
Estábamos frente a mi casa.
Santiago me miró.
—¿Puedo?
Cinco años atrás éramos marido y mujer y casi nunca preguntábamos.
Ahora aquella pregunta parecía enorme.
—Sí.
Me besó.
Durante tres segundos pensé en todo.
La casa antigua.
El ultrasonido.
El