sin interrumpir.
—¿Quieres dejarlo?
—No lo sé.
—¿Todavía lo amas?
—Sí.
Sarah asintió.
—Eso es inconveniente.
—Mucho.
—¿Confías en él?
Las hojas comenzaban a cambiar a lo largo de la cerca.
—Confiaba en la versión de él que entendía.
—Eso no es lo que pregunté.
—No.
Sarah esperó.
—Ahora mismo no.
—Entonces tal vez ese es el trabajo.
—¿Qué?
—No decidir si lo amas. Ya lo haces. Decidir si la confianza puede reconstruirse.
—¿Cuándo te volviste sabia?
—Vi muchos videos de terapia durante mi licencia de maternidad.
—Emily, hay algo