CAPÍTULO 2: A LAS SEIS DE LA MAÑANA, TODO EL PUEBLO DESCUBRIÓ EL SECRETO DE MI PADRE

llegado, pareció comprender por qué aquella visita importaba tanto.

Después de que el inspector se marchara, ayudé a mi padre a guardar las herramientas.

No podía dejar de pensar en todas las cosas que había descubierto aquella mañana.

—Papá, ¿por qué nunca me hablaste de esto?

Él colocó una pala junto a la pared.

—¿De qué?

—De todo. De las familias, de la iglesia, del dinero que ayudas a repartir. Llevas doce años haciendo esto.

Papá se volvió hacia mí.

—No pensé que fuera necesario contarlo.

—¡Pero soy tu hija!