padre se quedó pensativo.
Miró la carretera, ahora casi vacía.
—Porque a esa hora llegan las personas que necesitan el huerto.
El inspector guardó silencio.
Papá continuó:
—Durante el resto de la semana, usted habría visto plantas, cajas y una cerca vieja. Tal vez habría pensado que Brent tenía razón al llamarlo un adefesio.
Señaló la mesa donde los voluntarios estaban terminando de organizar las últimas bolsas.
—Pero a las seis, puede ver lo que realmente es este lugar.
El inspector bajó los ojos.
Por primera vez desde que había