“Ninguna mujer ha logrado conquistar a mi hijo en siete años, y mucho menos lo hará una obrera con una niña”, me dijo su padre antes de ofrecerme dos millones de pesos.

Ricardo Mendoza quisiera hablar con usted.

Valeria aceptó acompañarlo a la cafetería de enfrente.

Diez minutos después, Ricardo colocó sobre la mesa un cheque firmado por dos millones de pesos.

—Este dinero puede darle un futuro extraordinario a su hija. Solo tiene que desaparecer de la vida de Alejandro.

Valeria tomó el cheque entre sus dedos.

Ricardo sonrió, convencido de que había ganado.

Pero entonces ella metió la otra mano en su bolsa y sacó algo que él jamás esperaba ver.

PARTE 3

Valeria sacó un billete arrugado de cincuenta