de otros empleados.
El trámite municipal también estaba justificado.
La relación sentimental debía declararse formalmente y Alejandro tendría que mantenerse fuera de cualquier decisión sobre el empleo de Valeria.
Pero no encontraron pruebas de que ella hubiera obtenido beneficios indebidos.
Rubén fue despedido por las faltas acreditadas y la documentación falsa fue remitida a las autoridades competentes.
Cuando Valeria recibió la resolución, sintió una mezcla de alivio y agotamiento.
Don Arturo se acercó con dos cafés.
—Me salvaste la vida, muchacha.
—Usted habría hecho lo mismo.
—No estoy tan seguro —