“Ninguna mujer ha logrado conquistar a mi hijo en siete años, y mucho menos lo hará una obrera con una niña”, me dijo su padre antes de ofrecerme dos millones de pesos.

familiares y decisiones difíciles.

Pero Alejandro comenzó a cambiar la manera en que dirigía su empresa.

Las inspecciones de seguridad se volvieron más estrictas y las observaciones de los trabajadores dejaron de tratarse como simples molestias.

Valeria continuó destacando por sus conocimientos y responsabilidad.

Cuando surgió una vacante para coordinar el mantenimiento de los nuevos edificios, don Arturo y el ingeniero responsable recomendaron que participara en el proceso.

Alejandro se mantuvo al margen.

Un comité independiente evaluó a los candidatos.

Valeria consiguió el puesto por sus méritos.

Al principio algunos