vida esta noche.
Aquello me hizo reír.
—¿Quién eres y qué hiciste con Ethan Sterling?
—Lo mandé a terapia.
Me quedé inmóvil.
—¿Terapia?
—Desde hace ocho meses.
Eso no lo sabía.
—¿Por qué no me lo dijiste?
—Porque no quería usarlo como argumento para que volvieras.
Sentí que mis ojos se humedecían.
—Eso fue inteligente.
—Mi terapeuta estaría orgullosa.
Tres semanas después Ethan volvió al pueblo.
No traía flores.
Ni regalos.
Traía barro en los zapatos.
Mi madre lo puso a reparar una puerta.
Yo lo observé desde lejos.
Y