Me quedé mirándolo.
Durante tres años casi nunca había preguntado.
Siempre asumíamos.
—Sí.
Me besó.
Despacio.
Y fue más íntimo que nuestra última noche en la villa.
Porque aquella vez ninguno estaba intentando convencer al otro de nada.
Volvimos a ser pareja.
Pero no volvimos a la antigua relación.
Eso era importante.
Ethan vivía principalmente en la ciudad.
Yo en el pueblo.
Nos veíamos algunos fines de semana.
A veces yo viajaba.
A veces él.
Aprendimos que extrañar no era una emergencia.
Que no responder inmediatamente no significaba abandono.
Que