primero.
—Porque en ese momento él me había hecho mucho daño. Y yo tenía miedo de que también te lastimara a ti. Pensé que lo mejor era criarte sola y darte una vida tranquila.
Noah bajó la mirada.
—¿Él no te quería?
Mi garganta ardió.
—No como yo necesitaba.
—¿Y a mí?
—No sabía que existías.
—Pero si hubiera sabido…
Se detuvo.
Yo no llené la frase.
No podía prometerle un pasado alternativo.
No podía decir “habría vuelto” porque no lo sabía.
Y tampoco podía decir “no habría importado” porque