FUI AL ACTO DE GRADUACIÓN DE MI HIJO

esperándote en mi despacho con un sueldo base y todas las prestaciones de ley.

Yo me llevé las manos a la boca y solté el llanto otra vez, abrazando a mi hijo con todas mis fuerzas.

Seis meses después de aquel día inolvidable, mi hijo recibió su primer bono grande en el bufete. Lo primero que hizo fue ir a buscarme a la entrada de la clínica médica a la hora de mi salida. Me entregó un sobre blanco: adentro estaba mi carta de renuncia lista para firmar y las