Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

lograr que intervengan en San Jerónimo y en el caos resultante de una intervención federal podremos desaparecer, comenzar nueva vida donde nadie conozca el nombre Mendoza.

Era un plan desesperado y extremadamente peligroso. Si el varón descubría lo que Alejandro estaba haciendo antes de que pudieran escapar, las consecuencias serían catastróficas. Pero ambos sabían en sus corazones que era su única oportunidad real de libertad. Durante las siguientes semanas, trabajando solo durante las pocas horas de la noche cuando toda la casa dormía, Alejandro copió meticulosamente documentos comprometedores.

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