Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

imposible distinguir quién era quién. No sabía si su padre sobreviviría la noche, si la hacienda sería reducida completamente a cenizas, si la rebelión tendría éxito o sería brutalmente aplastada como tantas otras antes.

Solo sabía que cada kilómetro que avanzaban era un kilómetro más lejos de la esclavitud, la crueldad, el horror. galoparon durante tres días y tres noches con pausas mínimas, deteniéndose solo cuando los caballos absolutamente no podían continuar para alimentar a Cristóbal con leche materna de Sochitl y para descansar en turnos mientras el otro vigilaba,