sin rituales oscuros ni juicios inquisitoriales, solo con la partera del pueblo, doña Rosa, y las oraciones sinceras de los vecinos que los habían aceptado. Nació una niña hermosa que nombraron Itsamná en honor a la abuela de Shochitl que le había enseñado tanto antes de morir en Oaxaca.
Los médicos prestigiosos de Ciudad de México habían estado completamente equivocados. Alejandro no era estéril, simplemente había estado enfermo de alma y cuerpo, envenenado por el ambiente tóxico de su crianza aristocrática, donde el estrés, la humillación constante y la falta