Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

turbia que probablemente había sido tomada del mismo pozo donde bebían los animales.

comer. Ordenó sin emoción visible en su voz. Morir de hambre no servirá nadie. Si tú morir, yo ir a minas. Así que tú vivir por mi bien, sino por tuyo. Alejandro devoró el pan con desesperación animal, sus manos aristocráticas temblando mientras llevaba los trozos duros a su boca. El agua tenía un sabor a tierra y metal, pero para su garganta reseca era como el néctar más fino.

Por primera vez en tres días sintió