Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

polvo y piedra. Alejandro asintió lentamente, sus ojos llenos de lágrimas que no eran de tristeza, sino de algo más complejo.

“No esforzar si ambos elegimos esto juntos”, susurró su voz temblando. No es violación si es supervivencia mutua. No es pecado si es lo único que nos queda entre la vida y la muerte. Extendió su mano, ahora callosa y fuerte, ya no la mano aristocrática que había llegado al barracón 4 meses atrás.

Shitl la tomó y en ese simple gesto había un acuerdo, un pacto entre dos