personas que el mundo había decidido que eran menos que humanas, pero que se aferraban a su humanidad precisamente al elegir su destino en lugar de que se los impusieran. Lo que comenzó esa noche como un acto de supervivencia desesperada se transformó gradualmente, sorprendentemente en algo más complejo.
Alejandro, por primera vez en sus 20 años de vida, experimentó intimidad sin humillación, sin miradas de desprecio o suspiros de decepción o comentarios crueles sobre su inadecuación. Shochitle, quien había sido tratada como bestia de carga durante 5 años interminables,