Todos lo creían estéril… pero en 1859 su destino cambió cuando fue entregado a una esclava indomable

que trajeran vino francés de su bodega privada, la reserva de 30 años que guardaba para ocasiones extraordinarias, y brindó solo en su despacho, riendo como un loco, mientras lágrimas de alivio y triunfo rodaban por sus mejillas.

Pero la alegría del varón pronto se transformó en la paranoia obsesiva que era su naturaleza verdadera. ¿Y si el niño no era realmente de Alejandro? Y si Shitl había yacido con algún otro esclavo para salvar su pellejo, la duda lo carcomía como ácido, envenenando su satisfacción. El apellido Mendoza debía