Capítulo 2: El de la voz

si algún día lo necesita. L.»

—Laura lo escribió cuando nació Sofía —me dijo—. Lo dejó en la caja de los papeles importantes, con el testamento y las escrituras. Mi hija era ordenada como las maestras y previsora como las madres que han estado a punto de no serlo. No sé lo que dice. Nunca lo abrimos. Era para usted.

No lo abrí. Hay sobres que se abren cuando se puede respirar y hay mañanas en las que uno no puede respirar todavía. Me lo guardé en el bolsillo interior,