Por eso he ido a su casa, doctor. No a darle las gracias otra vez. A traerle a ver esto. A que sepa que lo que hizo hace veintisiete años siguió caminando por el mundo, se casó, dio clase en un colegio y anteayer se subió a un coche del que no bajó. Y que lo que hizo ayer tiene ese tamaño. El tamaño de dos veces.
Carmen sacó de la carpeta un último sobre, sellado, con una letra redonda y joven en el frente:
«Para el Dr. Miller, por