Capítulo 2: El de la voz

La expresión de Preston cambió apenas un instante.

—Como muchas compañías legítimas, Lyle Holdings mantuvo relaciones comerciales con distintos inversores. Si se demuestra que alguno de ellos actuó de forma irregular, cooperaremos plenamente con las autoridades.

Era una respuesta cuidadosamente preparada.

Preston no negaba la relación con Altair. Tampoco admitía que había dependido de ella durante años.

Y, sobre todo, omitía que había intentado extorsionar a la propia compañía.

Mientras las cámaras grababan cada palabra, su teléfono vibró en el bolsillo.

Un mensaje de un número desconocido apareció en la