y uno de los pocos familiares que todavía participaban en las reuniones empresariales de la familia.
—¿Qué tiene que ver el tío Ricardo con todo esto?
El anciano respiró profundamente.
—Hace cinco años, cuando discutimos por la empresa familiar, Ricardo se ofreció a ayudarme a proteger mis inversiones. Me dijo que tú querías apartarme de todo y que necesitaba poner mis propiedades a salvo.
Alejandro sintió un escalofrío.
La discusión de cinco años atrás había ocurrido precisamente porque su tío había convencido a la familia de que su padre estaba