hospital, un guardia de seguridad se interpuso en su camino.
—¡Señora, no puede entrar con él así\!
Mariana lo miró incrédula.
—¡Está enfermo\! ¡Apenas puede respirar\!
—Hay procedimientos que debemos seguir.
—¡Entonces sígalos después de atenderlo\!
Varias personas se detuvieron para observar la discusión.
El guardia no se movió.
—No puedo permitir que entre cualquier persona.
Mariana sintió que la rabia le subía por el pecho.
—¿Cualquier persona? ¿Eso es lo que ve cuando mira a un ser humano que necesita ayuda?
El anciano dejó escapar un gemido.
Mariana volvió