todavía tienen tiempo para estar juntos.
Alejandro le besó la frente.
—Y eso es lo que pienso aprovechar.
Al otro lado del jardín, el anciano levantó a Gabriel en brazos.
El niño soltó una carcajada.
Y por primera vez en muchos años, el hombre que había perdido su hogar volvió a sentirse parte de una familia.
No porque hubiera recuperado sus propiedades.
No porque su hijo fuera multimillonario.
Sino porque había vuelto a encontrar un lugar donde alguien lo esperaba.
## Capítulo 10. La última visita
Dos años después, el padre