TODOS ABANDONARON AL ANCIANO INDIGENTE, PERO UNA ENFERMERA EMBARAZADA LO SALVÓ… SIN IMAGINAR QUE ERA EL PADRE DEL MULTIMILLONARIO MÁS PODEROSO DE MÉXICO

de Alejandro enfermó nuevamente.

Esta vez, sin embargo, no estaba solo.

Tenía un hogar.

Recibía atención médica.

Su hijo lo visitaba todos los días que podía.

Y Mariana, a quien consideraba parte de su familia, acudía con Gabriel para compartir con él algunas tardes.

Una noche tranquila, el anciano pidió hablar a solas con Alejandro.

El empresario se sentó junto a la cama.

—¿Cómo te sientes, papá?

El anciano sonrió débilmente.

—Cansado. Pero tranquilo.

Alejandro sintió un nudo en la garganta.

—Los médicos están haciendo todo lo posible.

—Lo sé,