día.
—Lo sé.
—No quiero promesas enormes. Quiero hechos pequeños que se repitan.
Asentí.
—Empezaré por eso.
Capítulo 4. El secreto de Daniel Reed
Tres días después, Victor llegó a mi hotel con una carpeta.
Su expresión era grave.
—Tenemos los resultados preliminares.
Extendió varios documentos sobre la mesa.
Había registros internos, comprobantes bancarios y una copia de la autorización original.
—La firma no es auténtica —explicó—. El perito encontró indicios de reproducción digital a partir de un documento anterior. La empresa de servicios que gestionaba su firma electrónica también