Mi prometido construyó una autocaravana para nuestra luna de miel… pero puso a otra mujer en mi asiento y me dejó en casa

Solo necesitamos solucionar un problema mecánico».

No sentí satisfacción.

Sabía cuánto había trabajado Ethan en aquel motor. Había presenciado sus frustraciones, sus heridas en las manos, sus intentos fallidos.

Pero también sabía que sus problemas ya no eran los míos.

—Espero que puedan repararlo —dije.

Nora me miró sorprendida.

—¿Eso es todo?

—Eso es todo.

La verdadera crisis llegó aquella noche.

Leo me llamó.

—Clara, perdona, sé que quieres alejarte de esto. Pero Ethan me ha pedido que te contacte.

—¿Por qué no llama él?

—Porque lo has bloqueado.

—Tiene