por abandonarnos.
Ahora descubría que también había sido utilizada.
—¿Por qué no me llamaste?
—Lo intenté. Dos meses después de marcharme te envié un correo.
—Nunca recibí nada.
—También escribí a mamá. Ella respondió que no querías volver a saber de mí.
Cerré los ojos.
Mi madre.
La mujer que me había pedido que sacrificara mi futuro para salvar a la familia.
—¿Por qué has regresado ahora?
Gu Yan levantó la mirada.
—Porque por fin tengo pruebas. Encontré los registros originales de las operaciones y conseguí contactar con uno de