EL DÍA QUE VOLVIÓ SU PRIMER AMOR, LE PEDÍ EL DIVORCIO… SIN DECIRLE QUE ESTABA EMBARAZADAv

perdoné inmediatamente.

Había pasado demasiados años obedeciendo en nombre de la familia.

Pero tampoco quise pasar el resto de mi vida alimentando el resentimiento.

Empezamos a hablar de nuevo, con límites que antes no existían.

Gu Yan, por su parte, decidió quedarse en la ciudad.

Las dos alquilamos apartamentos en el mismo edificio.

Por primera vez desde nuestra juventud, podíamos tomar un café juntas sin pedir permiso a nadie.

El día en que cumplí veintiocho semanas de embarazo, mi abogado me llamó.

—El señor Su ha firmado el acuerdo de