EL DÍA QUE VOLVIÓ SU PRIMER AMOR, LE PEDÍ EL DIVORCIO… SIN DECIRLE QUE ESTABA EMBARAZADAv

divorcio.

Me quedé en silencio.

Había imaginado aquel momento tantas veces.

Pensé que saltaría de alegría.

Que lloraría.

Que sentiría una inmensa satisfacción.

Sin embargo, lo único que experimenté fue una tranquilidad profunda.

El acuerdo incluía una distribución de bienes que reconocía mis derechos y mi contribución durante el matrimonio. También establecía que las cuestiones relativas a nuestro hijo se tratarían por separado, atendiendo a su bienestar.

Jingshen había aceptado, además, que nuestra comunicación personal se limitara a lo necesario.

Aquella tarde encontré un sobre en la recepción de mi